jueves 19 de noviembre de 2009

rajarán mi puto cuello

Ejem... esta es la lindeza que me acaba de dedicar la zorra de mi compañera de piso en vez de leerse un libraco en inglés que tiene delante de su jodida cara. Cada vez dibuja mejor los cuchillos.

viernes 13 de noviembre de 2009

¡¡SUPERSPOILER!! Odio a Ralph Cifaretto (artículo para lossoprano.tv)

Después de fliparlo muchísimo con Los Soprano el señor consiglieri de lossoprano.tv me ofreció escribir algo para la página así que lo hice (por cierto, la foto la he tomado de su web). Si alguien está viendo la serie aún lo siento pero... no podía faltar en mi blog jeje. Dicho esto voy a comer, a clase y a estar por ahí hasta que mañana coja un avión rumbo a París (oh la lá):

* * *

Como miembros de la familia Soprano que acaban siendo todos los que se acercan a esta poco recomendable panda de Nueva Jersey, todos odiamos a Ralph Cifaretto. Quien más y quien menos consigue soportarlo una breve temporada (capitanes y soldados de la suya y otras familias, mujeres…) pero a corto o medio plazo hace que el asco aparezca en esta gente. Es más duro aún en el caso del espectador, que ve como una y otra vez produce situaciones incómodas, no por violentas o desagradables, sino más bien por esa actitud despótica y depravada que saca a relucir en cualquier ocasión.


Lo convencionalmente lógico sería que un grupo de mafiosos produjera rechazo, no empatía en quienes saben de sus vidas y obras. Sin embargo, todos y cada uno de los personajes tienen un elemento, por minúsculo que sea, que los hace humanos; un gesto, una actitud, una pareja, una afición o un perro del que cuidar, no importa. Hay una excepción: Ralph Cifaretto, ese tipo que ataca cuanto puede y cuyas palabras siempre están de más; ese ser despreciable que solo admira a su propia persona y al “Gladiator” de Ridley Scott.


Puesto que la mafia es una institución absolutamente jerárquica y contempla protocolos de actuación para casi todas las situaciones, condenemos a Ralphie a partir de dos instituciones muy valoradas por este grupo: la familia DiMeo y la familia propia.



GLORIA


La mayor obsesión de Ralph, puede que incluso por encima de sus perversiones sexuales es Gladiator. En una cena familiar en casa de Los Soprano, Ralph cuenta detalladamente las escenas violentas de Gladiator a Anthony Jr. hasta que alguien lo para (3.06). Cuando esa misma noche llega al Bada Bing!, entra borracho en la parte trasera recitando a voz en grito “¡He venido a reclamar Roma para mi gente!”. Llega a decirle al portero del privado que lo examinará de la película en sus sucesivas visitas y empieza a golpearlo mientras le grita frases del guión de Gladiator. Tal es el jaleo que arma que Tony tiene que interrumpir un agradable momento de sexo para poner orden entre sus chicos.


Puede que no sea más que la obsesión de Cifaretto por mostrar su sentimiento italiano, su capacidad mesiánica, su poder de liderazgo y al fin y al cabo su derecho a ser alguien de más peso dentro de la familia.



UNO DE LOS NUESTROS


Todos los miembros de la familia DiMeo son mafiosos asesinos, pero al margen de su actividad criminal tienen algo que les interesa y por lo que se preocupan, incluso en algunos casos pueden llegar a querer a alguien o a algo. En la escala de prioridades la estrella debe ser la propia familia y sus miembros.


Una ofensa a un hermano es algo imperdonable, además de una ofensa a uno mismo. Sus lazos son infranqueables, mueren y matan por otro, obedecen incuestionablemente a sus superiores y saben hasta qué límites llegar con sus bromas para no crear conflictos insalvables.


Tony no puede ver a su tío Corrado Soprano, sin embargo lo respeta e intenta no discutir con él tanto cuando está por encima de él como cuando cumple su arresto domiciliario infinito. Incluso cuando se distancian después de que Tony descubriese que Junior quería matarlo le sigue la pista de lejos para asegurarse que está bien; sorprendentemente, tambié después de recibir su disparo Tony sigue custodiándolo. Con los demás miembros de la familia ocurre lo mismo, respetan a sus compañeros y a los parientes consanguíneos de estos por encima de todo.


Lejos de comportarse de esta misma forma, Ralph Cifaretto dice y hace cuanto se le antoja, esperando que luego otros lo salven del disparo en la cabeza que se merecería. No tiene problemas en enfrentarse a cualquiera, desde Tony a una prostituta del Bada Bing!.


Sin embargo, Ralph necesitaría una familia propia con él como único miembro para cumplir estos mínimos de convivencia.


Cifaretto odia a Tony desde la famosa partida de cartas que convertiría a los jovencitos Tony y Jackie (Aprile) en leyendas después de que saquearan a los altos cargos de la familia. Ralph no pudo acudir porque tenía gonorrea. A pesar de esta situación, Ralph vive durante dos temporadas gracias a la custodia de Tony. Cifaretto se hace odiar y lo consigue.


Si no muestra respeto por Tony, que es quien puede encumbrarlo o deshacerse de él, tampoco lo hace por ninguno de sus compañeros. Ya en su primer encuentro con Tony Soprano tiene que dar la nota discordante. Ralph acude al velatorio Livia (3.02) y aprovecha para hablar de negocios, momento en el que Tony le abronca por haber quemado el camión de un compañero. En respuesta a esta acusación, Cifaretto pide ser capitán, no se sabe si por la negativa del jefe o por la bronca recibida decide darle una paliza al camionero acusador.

Ralph se mueve por impulsos y puede que el más fuerte de todos ellos sea la envidia que siente por todos, sean iguales o superiores a él. En una reunión celebrada en el hospital (3.05) además de no comportarse humanamente ante un compañero en coma, se burla de Tonny Blundeto por su gordura y aprovecha para criticar al tipo que han ascendido a capitán en vez de a él. Además de la envidia, destaca su poca confianza en los trabajos que tienen que llevar a cabo sus compañeros; cada vez que hay que matar a alguien él se ofrece (3.05).

Después de cometer el asesinato de su Chica Bada Bing! particular, e inmerso en una partida de cartas, no saluda a Tony y rechaza su invitación a un trago porque está en racha (3.08), algo que nadie en su sano juicio haría. A pesar de la propuesta de Paulie Walnuts de acabar con él, Tony se siente en la obligación de defenderlo, muy a su pesar. Ni siquiera puede castigarlo por la muerte de Tracy (3.06) porque la chica no era de su familia, aunque sí aparta la idea de hacerlo capitán. No contento con ignorar a Tony, Ralph Cifaretto rechaza su invitación para ir a cenar el día de Acción de Gracias, una propuesta por la que todos sus compañeros hubieran matado (quizá literalmente).


La relación entre Tony y Ralph sigue torciéndose, hasta el punto de que el primero le ofrece a Johnny Sacrimoni mudarse a Nueva York para formar parte de su familia (3.08). Johnny Sack le dice que pida disculpas a Tony, y cuando esto sucede él hecha toda la culpa a sus problemas con la cocaína. En su siguiente encuentro, también en el Vesubio, Tony le nombra capitán porque ha habido una baja (la más surrealista de toda la familia, al tratarse de un reventón provocado por el estreñimiento en uno de sus hombres) y no contento con esto y a sabiendas del odio que provoca en su entorno, se atreve a “necesitar oir que ha sido por sus méritos y no por alguien que estaba estreñido y reventó”. A Tony no le agrada demasiado este nombramiento, pero se limita a aconsejarle que “si está contento, no pregunte”.


En el momento en que Ralph se ve con un poco de superioridad ante su auditorio aprovecha para vanagloriarse de sus méritos y ejercer su poder relativo. Se siente grande en el momento en que da a Jackie Jr. y a uno de sus amigos algo más de libertad de actuación (3.12). Sin venir a cuento les relata la famosa partida de cartas que saquearon Jackie Aprile y Tony Soprano, y como él siguió siendo un don nadie por una sucia gonorrea. Sabe a ciencia cierta que no sólo pone esta idea en la cabeza de los chicos, si no que de alguna manera los empuja a querer trepar a marchas forzadas. Por este motivo, cuando Jackie Jr. y compañía irrumpen una partida de cartas en la que había capitanes y acaban con varias vidas, Tony no duda en recriminar directamente a Ralph: “tu puta partida de cartas” y le insta a que él mismo decida que hacer con Jackie Jr., como capitán y como pareja de su madre que es. Antes de comentar a nadie qué hacer al respecto, pone en situación a Rosaline, madre del chico, para que achaque su futura muerte a relaciones con el tráfico de drogas.


Nadie en su sano juicio hubiera optado por matar a un medio hijo suyo, los mafiosos para estas cosas de la familia biológica y política son muy suyos, pero hablamos de Ralph Cifaretto. Incluso el propio Tony había dado por hecho que le salvaría el cuello (3.13). De hecho, Ralph considera del todo acertada su decisión cuando se entera que Jackie Jr. había solicitado la ayuda de Tony en lugar de la suya.


A pesar de que ante sus chicos Tony tenga que defender a Ralph, no está dispuesto a considerarlo del todo un miembro de su familia (4.01). Cuando su hijo le pregunta si Roseline y tío Raplh irán a cenar, Tony acaba esta breve conversación con un “¿no te he dicho que no lo llames tío Ralph?”; sus hijos han llamado siempre tíos al resto de sus capitanes, a los que considera hermanos. En ningún momento Tony está realmente conforme con pertenecer al mismo grupo que Ralph. Es posible entonces entender su enfado cuando descubre que Cifaretto está cada vez más cerca de él en la familia, es decir, cuando descubre que está en casa de su hermana Janice (4.02).


Además de no respetar a los miembros de su propia familia, se atreve a hacer chistes sobre los miembros de su familia hermana de Nueva York, la de Carmine Lupertazzi. En la fiesta de cumpleaños de Albert, deleita a su auditorio con chistes sobre Ginny Sack (esposa de Johnny Sacrimoni) (4.02). Obviamente estos comentarios llegan hasta su marido, que se siente gravemente ofendido y entra en una batalla de fuerzas con Tony para deshacerse de Ralph, aunque tras una serie de disculpas la sangre no llega al río (4.04). Por una estupidez como esta, Cifaretto enfrenta a estas dos familias amigas, e incluso está a punto de conseguir que Johnny Sack dimita ya que no veía posible demostrar que había sido Ralph el autor del chiste sobre un supuesto grano de 40kg que extirparon del culo de Ginny.


A los demás personajes de Los Soprano no les hace falta conocer demasiado a Ralph para odiarlo. La cuidadora, Pie-O-My, la yegua de carreras que comparte con Tony, es una muestra de ello (4.04):

Ralph: Que lo lleve a la meta, y el liliputiense [jockey] que no se corte con la fusta.

Michele: Su madre también debería haber seguido ese consejo.


Elude todo tipo de responsabilidades. Pero Pie-O-My es la gota que colma el vaso. El primer error que comete (4.05), además de quedarse corto siempre al repartir el dinero con Tony, es no acudir cuando lo avisan urgentemente de que la yegua está enfermo y el veterinario se niega a atenderlo porque Ralph no ha pagado las facturas. Es el propio Tony quien tiene que ir en medio de la noche a las cuadras.


Una de las pruebas más gráficas de la repulsión que le produce Ralph a Tony es la afirmación del jefe de: “no quiero mojar donde moja Ralph Cifaretto”, cuando habla con Valentina, última amante de Ralphie. Después de acostarse con ella en una ocasión y satisfacer su deseo, no quiere seguir viéndola. Cuando ella le confiesa el tipo de sexo que mantenía con Ralph, Tony tiene que asegurarse por todos los medios de que esto es cierto antes de volver con ella; llega a consultar a Janice para disipar las dudas.


El último enfrentamiento que provoca con sus compañeros viene a colación del chiste sobre el culo de Ginny Sack (4.02). Por una serie de deducciones propias, llega a la conclusión de que la noticia ha llegado a Johnny Sack a través de Paulie y decide tomarse la justicia por su mano. Llama a la residencia donde vive la madre de Paulie para decirle a la buena señora que vieron a su hijo chupándosela a un boy scout en un parque y además le encontraron un ratón dentro del culo (4.09). Lógicamente, y teniendo en cuenta el amor que Paulie profesa a su madre, éste quiere matar a Ralph. Sin embargo, Tony se lo impide; le basta con recordarle que defenderá a Ralph porque lo suyo es un negocio para que Paulie olvide el asunto.


Su último desdén a Tony y al negocio le cuesta la vida. Pie-O-My sufre quemaduras gravísimas durante un incendio en las cuadras y los cuidadores se ven obligados a sacrificarla (4.09). Cuando Tony acude a darle la noticia a Ralph deduce que ha sido él quien ha provocado el incendio para cobrar el dinero del seguro. Después de escuchar en silencio:

“No, no fui yo. Pero ¿y qué pasa? Era un puto animal. 100.000 para cada uno, mi hijo está en el hospital hostias. No oigo que te quejes cuando te traigo un buen fajo de billetes te importa un carajo de donde proviene. Ya vale. No me mires así, solo era un caballo ¿eres vegetariano acaso? Comes carne y salchichas a punta pala, joder”


Tony empieza a darle puñetazos hasta tirarlo al suelo y le golpea cabeza contra las baldosas hasta matarlo.

Con su trayectoria, Ralph merece lo que le hace Tony y más. No se puede negar el aguante que hasta este momento ha tenido el jefe.



LA CHICA DEL GÁNGSTER


Al margen de lo que puedan creer quienes no conocen Los Soprano, los tipos duros no consideran a sus chicas trozos de carne sobre los que saltar. Casi por norma, están casados, tienen para su disfrute personal una o varias chicas del Bada Bing! disponibles y en algunos casos, compaginan a todas ellas con alguna amante ajena al mundo de la mafia. Sin entrar en la dificultad que puedan tener los miembros de la familia para tenerlas a todas contentas, hay que destacar lo bien atendidas que están todas ellas económicamente y el respeto con que las tratan sus chicos.


Tony tiene a su mujer y sus dos criaturas, es cliente habitual de las chicas del Bada Bing! y tiene una o varias amantes ajenas a su mundo cada temporada. Paulie además de sus chicas ocasionales idolatra a su madre y a su tía… aunque en un momento dado las buenas señoras se intercambian los roles. Bobby Baccala tiene a su mujer, sus hijos, luego a Janice y a su otra pequeña. Cuando Tony Blundetto sale de la cárcel decide dar un giro a su vida y abandonar la mafia, tiene una novia formal. Silvio Dante tiene a su señora y a todas las chicas del Bada Bing! a su cargo… y así todos y cada uno de los señores dedicados a la mafia.


Ralph siente el mismo desprecio por todos los humanos, sean hombres o mujeres. No tiene familia y se cansa de sus relaciones estables con una rapidez pasmosa.


Llega a matar a la futura madre de un hijo suyo (3.06). Tracy, una de las chicas del Bada Bing! se queda embarazada de Ralph, no lo quiere, le da asco, pero a la hora de confesarle su paternidad no tiene ningún problema y está dispuesta a aceptar lo que decida Cifaretto al respecto. Antes de ello, Tracy se lo confiesa a Tony, que deja bastante clara su opinión sobre el padre:

Tracy: ¿Crees que debería abortar?

Tony: Con Ralphy como padre, le harías un favor a él y a las siguientes generaciones.


Cuando Ralph conoce la noticia, pasa varios días en su casa con Tracy. Por este motivo la chica no acude a trabajar y cuando Silvio Dante aparece a recogerla la engancha del pelo. En lugar de defenderla, Cifaretto disfruta de la escena.


En el primer encuentro con su chica la noche en que la iba a matar, la evita después de escupirle a la cara un sincero: “Nada de besos, ¿cuántas pollas has chupado esta noche?”. Después de reírse de lo lindo Ralph sale a la calle con Tracy. Lo que dice a continuación sería suficiente para exterminarlo del mundo, pero su única testigo calla para siempre después de numerosas y brutales patadas:

“Si es niño le pondremos como a su padre y si es niña como a su madre, Tracy, par que se convierta en una guarra chupapollas”.


Después de acabar con Tracy, pasa al Bada Bing! como si nada hubiera ocurrido, son sus compañeros quienes descubren el asesinato.


Es curioso el caso de Ralph y su desmedido odio y violencia hacia sus mujeres, porque todos los miembros masculinos de la familia tienen a su alrededor señoras y/o chicas a las que respetan e intentan agradar y complacer en la medida de lo posible, ya sean mujeres oficiales, amantes, novias o prostitutas de confianza. Incluso al llegar fechas señaladas, como la Navidad, se preguntan qué regalarles (3.10).


Quizá el único momento de humanidad que muestra hacia una mujer es el momento en que comunica a Rosaline que su hijo está metido en líos de drogas, una vez que ha decidido ajusticiarlo, en lugar de confesarle que sus relaciones peligrosas eran con la mafia (3.12). Sin dramatismo pero a modo de consuelo; a él le da igual pero le hace ese favor a su pareja. Su humanidad hacia Roseline se diluye rápido. Una vez descubierta la muerte del chico se limita a quejarse de los lloros de Roseline, que no le dejan dormir tranquilo (3.13). Sin haber pasado junto a su pareja el luto por el hijo desaparecido, Ralph decide intimar con Janice en un baño de la casa de los Soprano durante una cena familiar (4.01) mientras se meten cocaína y el resto siguen con la cena en el salón.

Ralph deja a Rosaline una vez que está con Janice; decide hacerlo en la cama cuando ella se lamenta de su estado después de la desaparición de su hijo.


Una vez que comienza su relación con Janice, tampoco la respeta demasiado, a pesar de ser la hermana del jefe. Cada vez que aparece Ralph Cifaretto se añaden gestos y escatologías que provocan el rechazo del espectador. Todo el mundo se corta las uñas, pero sólo Ralph lo hace en la cama y apunta a su compañera, Janice (4.02). Lejos de disculparse, haciendo gala de su horrible sentido del humor añade: “¿qué?, ¿te ha saltado la metralla?”.


Durante su relación con Janice conocemos las preferencias sexuales de Ralph, que hasta entonces habían formado parte de su intimidad con las otras mujeres con las que había compartido lecho. A Ralph le gusta interpretar el papel de una prostituta mientras Janice le introduce un consolador (4.03). No se puede decir que Janice tenga buena suerte con sus parejas, ya que a Richie Aprile le gustaba una pistola apuntándole la cabeza.

La relación con Janice no dura demasiado. Cuando Ralph deja a Rosaline y llega a casa de Janice con la maleta gritando “¡Estela!” a lo Un tranvía llamado deseo, ella lo tira por las escaleras (4.03)… ahora está interesada en Bobby Bacala, que acaba de enviudar. Ralph la insulta hasta salir dando un portazo, pero no puede aceptar esta humillación; culpa a Janice de querer jugar con el consolador en la cama (4.04) para quedar como un hombre ante sus amigos y evitar que circule la versión real de los hechos.


Su siguiente chica es Valentina, una joven trabajadora e independiente de la que Tony se encapricha nada más conocerla (4.08) a pesar de la repugnancia que le produce su compañero. Ralph la lleva a ver a Pie-O-My y demuestra su poco sentido del humor cuando todos se ríen porque pisa un enorme excremento de caballo.

Una vez que deja a sus chicas (o las mata, que también se da el caso, por supuesto) Ralph no vuelve a tener encuentros con ellas, al menos que el espectador conozca. Sólo se vuelve a ver a su exmujer (4.09) ya que comparten un hijo que sufre un grave accidente. Mientras que por un lado Ralph muestra su lado humano junto a la cama del hospital de su hijo, su exmujer nos devuelve la cara horripilante de Cifaretto ya que le grita todo tipo de improperios, además de culparlo del accidente del chico. No creo que a Ralph le interese reencontrarse con sus chicas después de la escena que le arma su exmujer.



EL SUEÑO ETERNO


Cada vez que un personaje abandona Los Soprano se lamenta su pérdida, por la razón que sea. Sin embargo, cuando deciden deshacerse de Ralph Cifaretto no sólo descansan los miembros de la familia, también el espectador agradece su desaparición. Cuando los miembros de la familia dejan de tener noticias de Ralph se preguntan donde está, pero ni les preocupa demasiado ni lo echan de menos.


El primer contacto de Tony con los chicos en la parte trasera del Bada Bing! después de matar a Ralph es más que distendido:

Tony: ¿Así que no sabemos nada de Ralph?, volveré a llamar.

Paulie: Prueba con el coro de maricas, hoy hacen pruebas de admisión.


Ralph es molesto para sus compañeros y para el público. Alguien que ofende a un miembro de la familia los ofende a todos, nos ofende a todos. Todos hubiéramos tenido derecho a matar a Ralph Cifaretto.




Capítulos en los que aparece Ralph Cifaretto:

3.02 Adiós, pequeña Livia

3.03 Un hijo afortunado

3.04 Empleado del mes

3.05 Otro palillo de dientes

3.06 Universidad

3.08 Ha resucitado

3.09 El mozzarella chivato

3.10 Para salarnos a todos del poder de Satanás

3.12 Amor puro

3.13 El ejército de uno

4.01 Por todas las deudas públicas y privadas

4.02 Ausente

4.03 Cristóbal

4.04 El peso

4.05 Pie-o-my

4.06 Todo el mundo roba

4.07 Viendo demasiada televisión

4.08 Fusiones y adquisiciones

4.09 El tipo fuerte y silencioso


jueves 12 de noviembre de 2009

La grande bouffe [La gran comilona], Marco Ferreri

Comer hasta reventar, literalmente.

Lo angustioso de esta película no es el encierro de los personajes sino su obsesión por comer, comer y comer. Ni siquiera cuando Marcelo (Mastroianni) propone contratar prostitutas para hacer más llevadero su encierro esto surte efecto, siguen prefiriendo comer hasta asquear a las chicas y conseguir que se vayan.

Los cuatro hombres se recluyen en un chalet antiguo, anteriormente propiedad de un poeta, que pide visitar una profesora de infantil con sus alumnos. Obviamente, invitan a la profesora a la cena que tenían preparada con las prostitutas. A pesar de lo que pueda parecer, es la única que disfruta plenamente tanto de la comida como de los cuatro tipos babosos que hay en la casa.

Es realmente agobiante y asquerosa. Uno recuerda la sensación de "estar hasta el cuello de comida" y se imagina eso durante días, y ver comida en cantidades industriales en todos los planos y en todas las estancias de la casa... dan ganas de gritar.

En la película salen a relucir todos los instintos, pasiones, odios y temores de los protagonistas. Una película obligada.

Cuatro hombres de unos 50 ó 60 años se recluyen en una casa para comer hasta reventar. Lo que esperaban que fuese un viaje placentero acaba asfixiándolos.

La novia vestía de negro, François Truffaut

Definitivamente el Truffaut de los 60 no me gusta demasiado. Tiene cosas curiosas como esta imagen pero en general la película pierde gas por momentos. Creo que la tensión que merecería esta historia es nula... y lo de tener a Jeanne Moreau la mitad de la película bajo una peluca no me parece acertado; le quita mucha fuerza.

De buenas a primeras una mujer decide quedarse en París en lugar de hacer el viaje que había dicho a su familia. Desde este momento comienza a matar hombres sin ninguna conexión aparente.

Vanya on 42nd Street [Vania en la calle 42], Louis Malle

Filmación/documental de una obra de teatro: muy dinámica y entretenida a pesar de lo rústico de la escenografía y de la no caracterización de los actores. Una adaptación de "Tío Vania" de Chejov, o una especie de ensayo general de la obra en un teatro abandonado. Aparece la obra completa por lo que se puede consumir como documental o como drama.

Una prueba de fuego para cualquier actor, convencer al público de cine de la obra de teatro que estás interpretando sin ningún apoyo extra: sólo están ellos.

Líos, celos y recelos de cuñados, tíos, hermanos, hijos, esposas y visitantes ante la grave enfermedad y muerte del patriarca de la familia.

Mujeres al borde de un ataque de nervios, Pedro Almodóvar

Con todos ustedes el gazpacho más letal de la historia del cine; ni siquiera el de "Los Fruitis" con una katana me daría tanto miedo.

La película en conjunto no me dice mucho, creo que Almodóvar todavía no tenía el dominio de la situación y el tiempo y ese tipo de cosas que tiene ahora. A pesar de ello, tiene detalles alucinantes como: la abuela del telediario, el gazpacho letal, Chus Lampreave haciendo de testigo de Jehová, el taxista rumbero, la señora anacrónica y las dos magistrales secuencias en las que Fernando Guillén y Carmen Maura doblan por separado el diálogo de una película (una escena de boda entre Maria Barranco e Imanol Uribe... no digo ná).

Carmen es abandonada por su pareja y se desquicia. En cuestión de horas medio incencia su casa, aparece una amiga que por cosas de la vida tenía en su casa a varios terroristas chiítas, conoce al hijo de su marido y casi se carga a su novia.

La colmena, Mario Camus

Ni se las veces que he visto la película pero mi mesa favorita sigue siendo la de los poetas: esos tipos que sin un duro se hinchan a agua y bicarbonato... café cuando alguien paga. Esos que pasan hambre con todos los gobiernos y siempre tienen cosas que aportar al mundo.

Aunque en esta foto se lleven todo el peso Paco Rabal y Camilo José Cela... tengo que destacar el emotivo discurso de Don Ibrahím para su incorporación a la Academia de las Letras.

Madrid, años 40. Casi todos tienen hambre pero nadie lo reconoce. En el Café de Doña Rosa pasan las horas muertas y beben según el suelto que llevan esa mañana en el bolsillo.